martes, 23 de febrero de 2016

Cárcel Femenil


Mario aceptó cambiar de cuerpos con su amiga Fernanda porque pensó que sería una experiencia muy sensual poder estar en el cuerpo de una mujer por una semana. 

Lo que él no sospechaba era que Fernanda era buscada por asesinato y como sabía que pronto irían por ella para llevarla a la carcel por al menos 20 años, se robó el cuerpo de Mario para disfrutar de la libertad. 

El pobre de Mario fue arrestado y  para su mayor vergüenza, fue llevado a la prisión femenil. 


Ahí los guardias y otras internas abusaban de él  y literalmente lo convirtieron en su perra. Él tenía dos condenas: estar encerrado en un cuerpo de mujer y sin su libertad.



El único punto positivo es que nunca dejaron de gustarle las mujeres y después de un tiempo inició una relación  lésbica con su compañera de celda.  Tal vez los años pasen más rápido de lo que piensa.


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